Hay experiencias que solo se viven una vez. El 12 de agosto de 2026 fue una de ellas para mí: el primer eclipse solar total en España en más de cien años. No fue solo apuntar la cámara al cielo — fueron meses de planificación, tres tardes enteras de pruebas, los nervios de última hora… y un minuto y medio de totalidad que no se me va a olvidar en la vida. Te cuento cómo lo organicé, qué aprendí por el camino y qué técnicas usé, para que si te apasiona la fotografía puedas prepararte a fondo para el próximo eclipse total que vivirá España: el 2 de agosto de 2027.
Una excursión reservada meses antes
Ya sabíamos, por experiencia previa de fotografía nocturna con un compañero cuyo hermano conocía bien la zona, que desde la Bahía del Fangar se veían atardeceres espectaculares. Así que meses antes del eclipse reservamos la salida en barco desde el puerto de L’Ampolla hasta el Mirador Badia, en pleno centro de la bahía, para pasar allí toda la tarde-noche y ver ponerse el Sol con el eclipse ya en marcha, con la pequeña sierra del Cardó-Boix (entre L’Ampolla y Tortosa) como telón de fondo.
Antes de reservar nada, planificamos con PhotoPills para comprobar desde qué punto exacto podríamos captar la mayor parte posible del eclipse antes de que el Sol se escondiera tras el horizonte. Con el encuadre y los horarios ya verificados en la app, reservamos hotel en la zona y esperamos a que llegara el día.
💡 Referencia clave: seguimos de cerca los consejos de Antoni Cladera, fotógrafo de cabecera de PhotoPills y con experiencia previa en otros eclipses, sobre todo en lo relativo a la gestión de la luz durante las distintas fases.
El equipo: sencillo pero específico
Para fotografiar un eclipse solar no hace falta una mochila enorme, pero sí piezas muy concretas que no admiten sustitutos improvisados:
(~16,5 pasos)
Tres tardes de pruebas antes del gran día
Como era la primera vez que nos enfrentábamos a una toma con una variación de luz tan brutal entre disparo y disparo, no quisimos improvisar. Hicimos las pruebas de campo desde la terraza del Depósito de Agua de Ullastrell, mirando hacia Montserrat, durante tres tardes seguidas para ajustar el modo, el diafragma y la velocidad.
Así quedaron los parámetros finales:
- Modo: Manual
- Apertura: f/8 (y f/11 en algunas tomas con mucha luz)
- Velocidad: entre 1/500 y 1/800, para las dos fases de oscurecimiento con el filtro puesto
- Anillos de diamante (izquierdo y derecho) y fase total: modo HDR / bracketing de 7 disparos con un paso de luz de separación entre cada uno, lo que permitió captar bien el rango dinámico de ambas fases
💡 Anécdota de las pruebas: el primer filtro que compramos no funcionaba igual en todas las cámaras — iba bien en algunos cuerpos full frame, pero no en otros. Después de tres tardes de pruebas lo descartamos y compramos filtros de cristal de la marca K&F Concept, mucho más consistentes.
Con experiencia previa en HDR, aun así fue todo un reto cambiar los parámetros de la cámara en pocos segundos, reencuadrar, medir la luz, enfocar y disparar varias series de 7 tomas para, en menos de 1,4 minutos, tener que volver a cambiarlo todo de nuevo.
La secuencia completa, fase a fase
Desde el primer contacto hasta el último, esta es la evolución del eclipse tal y como la capturamos esa tarde en la Bahía del Fangar:
Antes del eclipse: sol completo, con manchas solares visibles.
Primer contacto: la Luna empieza a morder el disco solar.
La fase parcial avanza.
El Sol reducido a una fina medialuna.
Segundos antes de la totalidad: apenas un hilo de luz.
Anillo de diamante de entrada, con una protuberancia solar visible.
Totalidad: la corona solar en todo su esplendor.
El segundo anillo de diamante, saliendo de la totalidad.
De vuelta a la fase parcial, con tonos más cálidos por la atmósfera.
El Sol vuelve a crecer, ya cerca del atardecer.
Las últimas fases visibles, con el Sol casi en el horizonte.
El escenario: las bateas y viveros de mejillón de la Bahía del Fangar.
Y cuando cayó la noche, la Vía Láctea
Después de cenar en L’Ampolla, todavía nos quedaban ganas de más. Nos acercamos a la Torre de Sant Joan, en el Delta del Ebro, junto a Poble Nou del Delta, y mirando hacia el sur, en dirección a la barra de tierra del Trabucador, pudimos captar esta imagen de la Vía Láctea. Un broche perfecto para un día que había empezado con un eclipse y terminó bajo un cielo completamente despejado de estrellas.
El Delta del Ebro es solo un ejemplo de lo que hay más allá de Barcelona. Si buscas una experiencia fotográfica guiada fuera de la ciudad, únete a una de mis escapadas de un día con un fotógrafo local que conoce cada rincón.